We are all researchers: the co-creation experience of the IV course on social sciences for conservation at the Cocha Cashu Biological Station in Manu National Park, Peru
| Año | : | 2026 |
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| Autor/es | : | Oriana Heredia, Ximena Balbín, Marcela Cavassa, Manuel Glave, Luisa Elvira Belaunde, Henry Semperi, Eva Mambiro, Rubi Italiano, Vanesa Manqueriapa, Hageo Pérez, Wilson Tsivo, César Flores |
| Área/s | : | Recursos naturales, industrias extractivas y conflictos sociales |
Flores OH, Balbín X, Del Carpio MC, Glave M, Belaúnde LE, Semperi H, Mambiro E, Italiano R, Manqueriapa V, Pérez H, Tsivo W and Flores C (2026) We are all researchers: the co-creation experience of the IV course on social sciences for conservation at the Cocha Cashu Biological Station in Manu National Park, Peru. Front. Conserv. Sci. 7:1870220. doi: 10.3389/fcosc.2026.1870220
Desde 1969, la Estación Biológica de Cocha Cashu (EBCC) se ha centrado en el estudio de los paisajes amazónicos, conocidos por su elevada biodiversidad y sus bajos niveles de intervención humana. Con el fin de tender un puente entre la investigación social y la biología de la conservación, en 2018 se puso en marcha el curso «Ciencias Sociales para la Conservación». En 2025, el curso contó con la participación de jóvenes indígenas, tanto hombres como mujeres, procedentes de las comunidades situadas en los alrededores del Parque Nacional del Manu, así como de su zona de amortiguamiento. Este curso reunió a ocho estudiantes matsigenka y a diez estudiantes no indígenas de diversos orígenes educativos y regiones. Este artículo describe el marco metodológico desarrollado a lo largo de ocho meses, que facilitó un auténtico proceso de cocreación de conocimiento que abordó la coexistencia de ambos grupos durante aproximadamente un mes. Fomentó un diálogo epistémico en el que todos los participantes —indígenas y no indígenas, estudiantes universitarios y no universitarios— mejoraron sus habilidades como investigadores y replantearon de forma colaborativa las estrategias de conservación. El curso estructuró múltiples actividades a través de las cuales los participantes interactuaron con las formas de conocimiento de los demás. Entre ellas se incluyeron debates sobre perspectivas de conservación, el análisis de los «planes de vida» (documentos de gestión comunitaria) de las comunidades matsigenka y experiencias inmersivas, como paseos por el bosque y trabajo de campo en dos comunidades. A través de estas interacciones, los estudiantes indígenas se apropiaron y adaptaron las herramientas de investigación de las ciencias sociales para analizar sus propias realidades, mientras que los participantes no indígenas replantearon sus marcos teóricos en relación con las experiencias territoriales vividas y compartidas por sus compañeros. El diálogo se profundizó gracias a estrategias metodológicas que traducían los conceptos académicos a términos arraigados en el contexto local, lo que permitió que los sistemas de conocimiento indígenas funcionaran no solo como aportación empírica, sino también como marcos conceptuales. Este proceso permitió una reconfiguración de los roles, en la que todos los participantes —incluidos los formadores— se convirtieron en aprendices y productores de conocimiento. Por lo tanto, la cocreación en esta experiencia no dio lugar a un resultado de autoría conjunta, sino que surgió como un logro relacional y procesual. Se expresó a través de la transformación de perspectivas, el reconocimiento mutuo de la validez epistémica y el replanteamiento de la conservación como un campo que debe integrar el conocimiento indígena y el científico en términos más equitativos.





