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Los Programas de
Impacto del consumo del desayuno Según estudios realizados en el Perú y en otros países,
el consumo del desayuno (en casa y/o en la escuela) podría tener impacto en el rendimiento
escolar a través de una o más de las siguientes rutas:
La ruta 1 indica que el programa de desayunos escolares podría incrementar los niveles de energía cerebral a corto plazo y, por tanto, aumentar la atención y concentración de estudiantes de zonas pobres. Estudios realizados en Jamaica y Perú(2) sugieren que los efectos negativos del ayuno a corto plazo se dan solamente en niños en riesgo nutricional (definido como bajo peso y talla, de acuerdo con estándares internacionales). Así, niños que tenían bajo peso y talla obtuvieron peores puntajes en pruebas de procesamiento de información (por ejemplo, memoria a corto plazo y discriminación visual) cuando no tomaron desayunos y mejores cuando los consumieron. La importancia de estos resultados es que tanto la memoria a corto plazo como la discriminación visual son procesos cognitivos necesarios para el aprendizaje. La ruta 2 indica que el consumo de un
desayuno de alto contenido nutritivo podría ayudar a largo plazo a mejorar el estado
nutricional y, eventualmente, de salud de los niños, más allá de proveer de energía a corto
plazo. Por ejemplo, los desayunos escolares suelen proporcionar al menos un tercio de los
requerimientos nutricionales diarios de los estudiantes, y en el caso de minerales como el
hierro, éstos proporcionan el 100% de los requerimientos diarios. Cabe resaltar que, según
varios estudios, se ha determinado la existencia de una relación entre la anemia por
deficiencia de hierro y el desarrollo intelectual(3). Por ejemplo, en el Perú, estudios revelan que los desayunos escolares
incrementan el consumo de energía, proteína y hierro en estudiantes de zonas rurales. La ruta 3 indica que los programas de
desayunos escolares mejoran la asistencia a la escuela en zonas de alta pobreza, relación
que se ha encontrado, por ejemplo, en Perú y Jamaica. La mejora en asistencia podría deberse
a factores económicos, al lograr la familia ahorrar una merienda; esto resultaria en un
incremento de las horas de aprendizaje y, por tanto, en mejoras en el rendimiento. Otra
explicación complementaria a la anterior es que el comsumo diario de desayuno escolar
mejoraría el estado nutricional de los estudiantes y reduciría las ausencias por
enfermedades (ruta 2), lo cual elevaría la capacidad de aprendizaje activo. De ahí que
en el gráfico 1 las rutas 2 y 3 estén unidas con una sola línea, lo cual refleja un
efecto combinado nutricional y económico. Evaluación de un programa de desayunos escolares En 1998, investigadores de GRADE recobieron el
encargo de evaluar el impacto educacional del programa de desayunos escolares que
funcionaba en los departamentos de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica(5). El objetivo de la evaluación era recoger información y
discutir el impacto del programa de desayunos escolares, y además proporcionar información
para mejorar la eficacia del mismo.
En total se recogieron datos de 590 estudiantes de cuarto grado de primaria de 20 centros educativos. Estos pueblos se encuentran en provincias "pobres" de acuerdo con el Mapa de la Inversión Social de Foncodes (1994), y se trata de zonas mayoritariamente rurales de habla quechua. Una de las primeras constataciones del estudio es que a menudo el desayuno no se sirve antes de empezar las clases, sino durante el primer recreo (entre las 10 y las 11 de la mañana). En grupos focales realizados para la evaluación se encontró que los padres no están dispuestos a enviar a sus hijos a la escuela, sin antes haber tomados sus alimentos, ya que deben caminar largos trechos para llegar. Además, en zonas rurales es común que las clases se cancelen sin previo aviso, y, por ello, muchos padres se aseguran de dar la primera merienda del día a sus hijos en casa. Las variables que se estudiaron fueron las que se derivaban de cada una de las rutas mencionadas en la Figura 1. En cuanto a la ruta 1, referida al aumento de niveles de energía cerebral, en el estudio se evaluó la respuesta de una prueba de memoria a corto plazo y discriminación visual(7) tomada inmediatamente después de consumir el desayuno, en Apurímac, o después del recreo sin desayuno en Cuzco (en ambos casos aproximadamente a las 11:00 a.m.). Se encontró un efecto positivo para los que habían consumido el desayuno sólo en la prueba de memoria. En cuanto a la ruta 2, que señala que el desayuno escolar mejora el estado nutricional de los estudiantes, se encontró que aquellos que habían consumido el desayuno tenían niveles de hemoglobina significativamente por encima de los que no habían consumido. Este efecto se notó tanto en hombres como en mujeres (ver Figura 2). Este último es un resultado importante, pues la hemoglobina es uno de los indicadores de las reservas de hierro, que a su vez es un nutriente asociado a un mejor rendimiento escolar y desarrollo intelectual. Sin embargo, no se encontró un efecto positivo del desayuno en la talla o peso(8) de los estudiantes. Con relación a la ruta 3, en el presente estudio se encontró una mejor asistencia en las escuelas que consumían el desayuno escolar. Este es un resultado que confirma otros, y que podría considerarse bastante bien establecido en la literatura. FIGURA 2
En segundo lugar, se analizó el efecto del desayuno en la matrícula y
deserción en estas escuelas. Para ello, se tomó como referencia a la tasa de matrícula y
deserción de 1995 en ambos grupos, cuando no había empezado el programa de desayunos (ver
Figura 3). La variación de cada año se convirtió en una tasa respecto de este número
origina. Como se puede apreciar en la Figura 3, la tasa de matrícula se mantuvo
relativamente estable en ambos grupos, y, por lo tanto, parece no tener relación con el
programa de desayunos escolares. Sin embargo, la tasa de deserción disminuyó en el grupo
experimental a partir de 1996, año en que empezó el programa de desayunos escolares. Sin
duda, este es el resultado novedoso y alentador para el futuro del programa, que debería
ser confirmado en un número mayor de escuelas.
Finalmente, se evaluó el impacto del programa en el
rendimiento escolar, mediante pruebas estandarizadas de aritmética, de vocabulario y de
compresión de lectura. Los resultados no mostraron efectos significativos a favor de los
estudiantes que habían consumido el desayuno escolar. En otras palabras, a pesar de mostrar
mayor capacidad de aprendizaje activo, en promedio los niños y niñas que consumieron el
desayuno escolar no rindieron mejor que los del grupo control.
Este tipo de efecto es lo que se conoce en la
literatura como efecto negativo no anticipado. Los encargados del programa tomaron provisiones,
a partir de los anteriores datos, para que en lo sucesivo el tiempo de aprendizaje en el
aula no se viera reducido como consecuencia de la implementación del programa de desayunos
escolares.
Por otro lado, los programas de desayunos escolares tienen un gran potencial para mejorar la capacidad de aprendizaje activo o educabilidad de los estos estudiantes; específicamente, se han encontrado efectos positivos de programas de desayunos en el Perú en cuanto al estado nutricional, memoria a corto plazo y asistencia a la escuela; asimismo, se ha observado que el programa reduce la tasa de deserción escolar en zonas rurales pobres. Sin embargo, es importante controlar posibles efectos negativos no anticipados del programa, como por ejemplo la reducción del tiempo de aprendizaje de los estudiantes. De ahí la importancia de contar con un eficiente sistema de evaluación y monitoreo del programa. (Santiago Cueto)
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