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| Hay que saber usar las cifras |
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Máximo Torero
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PERU.21, 15/8/2004 / [8378]
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En las últimas semanas hemos visto en los medios de comunicación distintas explicaciones acerca de lo que se puede y no se puede decir sobre la base de nuestras estadísticas de pobreza. Sin embargo, se ha dejado de lado el tema fundamental: somos un país muy pobre con una gran desigualdad en ingresos. Este artículo trata de levantar algunas preguntas acerca de la pobreza y el crecimiento económico.
Pregunta 1: ¿Cuál era la pobreza en 1985 y cuanto es hoy? En 1985 de acuerdo a la encuesta de niveles de vida realizada por Cuánto (ENNIV) 43.1% de la población era pobre; hoy, de acuerdo la encuesta de hogares del INEI (ENAHO), la cifra es 52%. Si bien ambas encuestas no son necesariamente comparables, lo que sí queda claro es que no hemos mejorado y que la tasa sigue siendo extremadamente alta.
Pregunta 2: ¿Cuál es la tasa de pobreza en el Perú rural? En 1985 era 55.2% (ENNIV-85), hoy es 76.0% (ENAHO-2003-IV). De nuevo, no importa qué tan poco comparables sean las cifras, lo que es claro es que no hemos mejorado. Peor aún si vemos la pobreza extrema en zonas rurales (porcentaje de la población cuyos gastos están por debajo del costo de la canasta básica de subsistencia) nos encontramos con tasas en los últimos años no menores al 45%. ¿Estos niveles pueden permitir estabilidad en nuestra economía?
Pregunta 3: Para solucionar este gran problema, ¿es suficiente con que la economía globalmente crezca? La respuesta es no. Solo sería sí, si no hay cambio en la desigualdad. Si el crecimiento es acompañado por un crecimiento en la desigualdad entonces el efecto sobre pobreza no es claro. Esto último es lo que ocurre en el Perú.
Pregunta 4: ¿Existe alguna relación entre cambios en el ingreso per cápita (crecimiento), por ejemplo las cifras positivas presentadas por el MEF, y cambios en la desigualdad? Muchos economistas han estudiado esto y si bien inicialmente una de las hipótesis más famosas del desarrollo económico se basó en la curva de Kuznets (a medida que la economía crece y se industrializa la desigualdad crece, luego se estabiliza, y posteriormente cuando el proceso de industrialización es muy avanzado la desigualdad empieza a reducirse), hoy en día no existe ningún consenso al respecto y hay clara evidencia de que no existe una relación sistemática entre ingreso promedio per cápita y desigualdad.
En resumen, nuestros niveles de pobreza y desigualdad son alarmantes y estructurales. Los hacedores de política no sólo deben fijarse en incrementar el ingreso per cápita promedio o reducir la desigualdad. Lo que se debe hacer es implementar políticas que puedan llevar a un crecimiento más equitativo. Cuando el crecimiento económico global lleva a un incremento en la desigualdad se dan condiciones favorables para la inestabilidad política y esto no solo ha sucedido ya en el Perú, sino en muchos otros países. Aprendamos de nuestras experiencias y de la experiencia internacional de crecimiento económico y lucha contra la pobreza.
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