opinión
 
 
Pobreza y Credibilidad Institucional
Javier Escobal
Peru.21, 5/8/2004 / [8377]

El discurso presidencial del 28 de julio pasado ha encendido la polémica en torno a si se ha reducido o no la pobreza en Perú, al tiempo que ha puesto en el ojo de la tormenta la credibilidad del INEI. Hay quienes afirman que el INEI ha manipulado la información. Otros sostienen que la información proporcionada por el instituto ha sido mal utilizada por el presidente. Por último, hay unos pocos quienes insisten en que sí existe una reducción de la pobreza. ¿A quién creerle?

Los hechos
La metodología a partir de la cual se calcula la tasa de pobreza ha sido discutida en varias reuniones de trabajo a lo largo de los últimos años por especialistas en el tema y, más allá de diferencias menores, es una metodología adecuada que refleja el estándar internacional sobre el tema.

El problema no es de metodología sino de la validez de la comparación hecha. Se optó por comparar dos tasas de pobreza calculadas en distintos periodos del año, a pesar de que el informe técnico del propio INEI recomendaba no hacerlo porque dicha comparación no era válida. Se prefirió mostrar una imagen distorsionada de la realidad para satisfacer una demanda política.

Lo cierto es que no hay evidencia de que la pobreza total se haya reducido en los últimos dos años. Sí existe evidencia, en cambio, de una pequeña reducción en la pobreza extrema, especialmente en áreas rurales de la selva, lo que podría haberse mencionado sin distorsionar la evidencia estadística recabada por el INEI.

El problema de fondo
Este penoso incidente ha motivado que se dude sobre la imparcialidad del INEI en la producción de los principales indicadores socioeconómicos. Que el jefe del INEI se vea obligado a aclarar públicamente qué datos le entregó al presidente y quién es responsable de qué cifras es, en sí mismo, preocupante.

Es indispensable que la opinión pública no pierda la confianza en el INEI; confianza que ha venido lentamente recuperando durante los últimos años gracias a una política de mayor apertura y transparencia. Esta institución produce un bien público muy preciado por todos: información relevante, oportuna y creíble. Antes que privatizar la producción de estadísticas, es importante dotar a esta institución de la autonomía necesaria para poder enfrentarse exitosamente a la presión política del gobierno de turno.

Una posibilidad es, en el marco de la reforma constitucional, seguir un modelo institucional similar al del Banco Central de Reserva, en donde se constituya un directorio plural que garantice la independencia del INEI.